domingo, 29 de junio de 2008

"Hay que verlo con los ojos del alma"

Queridos/as amigos/as,
Queremos incorporar de nuevo la sección EXPERIENCIAS en este blog, un espacio destinado a que las personas que han visto in situ nuestro proyecto en Bombay y quieran recomendar su visita. Aquí pueden plasmar sus emociones al ver, con ojos propios, los pequeños avances diarios en la lucha pacífica contra la pobreza emprendida por esta organización.
Por ello, os proponemos la lectura de este texto, escrito por Nieves Gentil, quién ha visitado el proyecto y ha querido escribir esta bonita narración:





"La primera vez que supe del Proyecto de Sonrisas de Bombay, la pregunta que irremediablemente me vino a la cabeza, fue el por qué se había escogido este nombre para una oenegé.

Después de viajar a India en varias ocasiones y vivir de cerca la terrible realidad que viven los niños y niñas de la calle, no veía sonrisas en ningún lado, sólo veía miseria, pobreza y sufrimiento en sus calles.

Al conocer a Jaume, entendí perfectamente el sentido que tenía. Tan claro lo percibí, que ya no he podido olvidarlo. Y descubrí que algo tan frecuente y fácil de sentir y regalar como una sonrisa, tiene un efecto que si todos conociéramos y utilizáramos más a menudo, probablemente haría que el mundo no funcionase en muchos aspectos como lo hace.

Jaume es un “regalador” de sonrisas durante todo el día. Y eso sólo puede hacerlo aquél que tiene la fuerza y la paz en su interior que le permite regalarlas así durante toda su jornada, y probablemente durante toda su vida.

La primera imagen que tengo de él al llegar a Bombay hace unos meses, fue el verle sonreír. Sólo me presenté, y él con la sencillez y naturalidad propia de un amigo más que la del hombre capaz de salvar la vida a los miles de niños que que abarca su Proyecto, cargó mi mochila y la subió al espacio que tienen reservado para recibir a los que se acercan a conocer Sonrisas de Bombay.

Ese detalle, tan sencillo y al mismo tiempo tan revelador, ya me hizo ver el tipo de persona con la
que me encontraba, y la tremenda vocación de servicio que esto esconde detrás.
Cuando conocí a los niños y niñas de Karuna, y a través de las pequeñas pinceladas que él nos daba sobre la historia que había detrás de algunos de ellos, no podía creerlo. La sonrisa que tienen esos niños en su cara no puede fingirse, eso sólo se consigue contagiándola como hace él y curando con cuidado y con muchísimo amor, todas las heridas que llevan prendidas de su alma cada uno de ellos. Uncle Jaume, como le llaman algunos de ellos, es su rayo de luz.
La expresión de esos niños es de paz, alegría y de esperanza. Esperanza de conocer su origen y saber que su vida puede cambiar y que pueden salir de la terrible situación de la que proceden la mayoría de ellos.

El proyecto de Sonrisas, sabe que el único modo de terminar con la explotación laboral y sexual de todos estos niños, es a través del amor y de la escolarización. Viviendo la pobreza con dignidad y con la esperanza de una vida mejor a través de estos caminos.

Doy las gracias a Jaume y a todas las personas que allí y aquí trabajan por sacar adelante este maravilloso Proyecto, y sólo puedo decir, que aunque se puede contar, es algo que hay que ver con los propios ojos, pero no con los que tenemos en la cara, sino con los que tenemos en el alma."
Texto y Fotografía: Nieves Gentil.


5 comentarios:

MartaZensei dijo...

Os escribo desde Calcuta, totalmente impactada por esta durisima ciudad que, a mi modo de ver, Mumbai es un oasis a su lado. Estoy totalmente de acuerdo con el titulo de este post'hay que verlo con los ojos del alma'. Venir a la India con el ojo del alma cerrado no tiene demasiado sentido y pierde toda su esencia porque te impide ver la grandeza de sus gentes, pobres y menos pobres, expresada a traves de sus sonrisas y tiernas miradas. El tercer ojo, es el ojo del alma, el ojo del amor, y es donde las hindus se colocan o pintan el binji, puntito rojo.
Me alegro tantisimo por Nieves de poder narrar su experienca en estos terminos, desconozco cuando esta tuvo lugar. Pero tambien debo deciros que, no puedo narrar la mia, de hace justo dos dias, de esta forma porque no lo vivi, ni mucho menos senti asi y os aseguro que mi tercer ojo, el del alma, esta totalmente abierto. Asi lo siento yo, y sobretodo asi lo perciben ellos, las gentes de aqui, pobres y menos pobres, porque asi me lo han hecho saber. Siento que India es mi segunda casa, y me tendra de vuelta muy pronto, no atraida por su pobreza sino por la riqueza de sus gentes.

Susana Rut dijo...

Preciosa carta.....

Estoy en la India....y toda ella es una sonrisa.....con y sin Sonrisas de Bombay.....los ninos sonrien y sonrien y los mayores tambien.....

La realidad es que India es una sonrisa, el merito es todo suyo, en todo caso, Sonrisas de Bombay un canal para ayudar a conseguir mas y a mantenerlas...

No se puede regalar sonrisas a quien ya las tiene de corazon....se puede canalizar economicamente ayuda que es lo unico que pueden envidiar de nosotros....pero nada mas.....

Namaste

Txell dijo...

Este es un mensaje para Marta y Susana, quienes en su día leyeron el libro "Sonrisas de Bombay" y desde entonces una fuerza interior no hizo más que crecer hasta llevarles a India. He leido su blog y me parece que han hecho lo que muchos nos gustaría hacer, que es convertir en realidad el sueño de ayudar a los demás por el simple hecho de ayudar, que no es poco.
Felicidades a las dos y a todos los que os cruceis en vuestro camino en India.
Namaste.

Manson dijo...

Nieves

Posiblemente no te acuerdes de mi, soy Carlos Manson de Toluca, Mexico, nos conocimos cuando viniste con telepizza, me gustaria estar en contacto contigo mi correo es c21manson@msn.com

Me da mucho gusto saber que eres un mejor ser humano y tratas de ayudar a los mas necesitados.

Un abrazo y todo mi apoyo para esta labor tan importante

Sachi dijo...

Pues hace un tiempo conocí a Nieves y desde entonces la pongo de ejemplo de persona que le cuesta más soltar una sonrisa que 50€, así que me alegraría muchísimo que hubiera sacado de esta experiencia, por lo menos, el descubrimiento del valor de una sonrisa y el mal que le haces (involuntariamente) a quien se la niegas.

Un saludo