Una vez más, os queremos agradecer los relatos y experiencias que nos estáis enviando tras vuestra visita a nuestros proyectos. Hoy os queremos presentar el texto que nos ha enviado Nacho Suqué Barba, que visitó el proyecto hace pocas semanas:

India es un país increíble. Colores como nunca has visto se mezclan con el tumulto de autos, gentes y vacas. Ruidos y olores te invaden para impregnarte profundamente de las esencias del país. Sus gentes curiosas, te saludan gentilmente y te formulan las más inesperadas preguntas como: ¿De dónde vienes?, ¿Cómo te llamas?, ¿En tu país hay alguien con superpoderes naturales? .... (Esto es cierto, a lo que yo sorprendido le decía que no y él me respondía: -- En el mío sí, estaba Krishna, estaba Rama....).
Desde los verdes valles de Cachemira hasta las exóticas playas de Goa, pasando por los desiertos del Rajastán o las selvas de Kerala; India es más que un país, un continente polifacético y multicultural que ofrece un sinfín de posibilidades.
Sin embargo, el primer encuentro con India supone un fuerte impacto al contrastar los diferentes modos de vida. La gente duerme en la calle, se asea con el agua del suelo que ha caído de la lluvia, orina en las vías del tren y las basuras se esparcen por todas partes.
Mis visitas a los proyectos de “Sonrisas de Bombay” sucedieron el primer día a de mi viaje y el último de todos. Vale la pena conocer un poco India antes de visitarlos para apreciar el trabajo que están haciendo.
El primer día, sin apenas yo conocer India, visitamos las un colegio a las afueras de Bombay, justo a la hora que salían los niños. Con dibujos de arena y grandes sonrisas nos recibieron y nos ofrecieron el mejor regalo que nos podían dar; ver a unos niños felices sonrientes por poco que tuvieran. A la visita del colegio le siguió una más emotiva a una clínica de lepra.
Durante el transcurso de los días siguientes aconteció mi viaje por India, y poco a poco fui conociendo, aprendiendo y ‘curtiéndome’ sobre las costumbres de este sorprendente país.
El ultimo día de mi viaje, volví a visitar “Sonrisas de Bombay”. Estuvimos hablando con Jaume Sanllorente y pude preguntarle todas las cosas que me había debatido en el viaje. La verdad es más dura cuando se ve desde unos ojos de India que desde los de un turista de fuera. Fuimos al orfanato de Karuna y allí pude apreciar a unos niños que (como tantos otros que había conocido durante el viaje) te venían a saludar y a jugar, pero ellos gozaban de perfecta salud, higiene y educación, a diferencia de los otros.
Es increíble lo que “Sonrisas de Bombay” ha conseguido hacer por estos niños y muchos más. Ha creado escuelas de más de 2.000 niños donde se mezclan alumnos de diferentes castas con los intocables, ha dado trabajo a más de 400 personas, ha integrado a gente con lepra para que vuelva a trabajar...
India es un país maravilloso con gente estupenda y se merece todo nuestro apoyo para ayudarles a seguir adelante. Gracias a “Sonrisas de Bombay” esto es posible y demuestra que sus proyectos, movidos por el amor, son capaces de lograr grandes cosas a base de granitos de arena.

Texto y fotografías: Nacho Suqué Barba.