Hoy, desde estas líneas, aprovecho para despedirme de todos vosotros. Me presento. Soy Shila, he estado con Sonrisas un año y hoy es mi último día. He tenido el placer de compartir con vosotros las historias diarias de nuestra organización (he sido la responsable durante los últimos meses de escribir este blog día a día) y hoy ha llegado el momento de decir adiós… escribo estas emotivas palabras desde lo más profundo de mi corazón.
Qué decir de mi experiencia en India, y sobretodo en Bombay… yo, que vine para 6 meses y al final son casi dos años que me llevo conmigo a casa, llenos de cariño, nuevas amistades, miles de experiencias que jamás olvidaré y muchas sonrisas.
¿El principio? Seis meses de voluntariado en Creative Handicrafts, una ONG que da trabajo a más de 300 mujeres pobres. Seis meses en los que aprendí, sobretodo, a saber ayudar, a soportar incomodidades y a aceptar y disfrutar de la hospitalidad india. Horas y horas hablando con las mujeres, trabajando donde hiciera falta y aprendiendo, sobretodo aprendiendo.
¿La continuación? Sonrisas de Bombay. No hay mejor nombre para esta organización en la que me he sentido como en casa. Las sonrisas de los niños del colegio, de las guarderías, del personal de los proyectos, de las personas con las que he trabajado codo con codo diariamente desde que empecé.
Jaume, con el cual conservaré una duradera amistad...

Los chicos de la oficina: el té de Vinayak, la omnipresente sonrisa de Nitin, las bromas con Mayur, las clases de hindi con Samson y los demás...

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Ana y Mónica, mi amigas, mis hermanas, mis “didis”...

Kamal, nuestra “indian mommy”; la dulce Vaishali,... Por supuesto, no me olvido de mis maravillosas compañeras de Barcelona, con las cuales he tenido el placer de coincidir en Bombay o en España.

Pese a haber estado trabajando mayormente en la oficina, he tenido también la suerte de poder visitar los proyectos de una manera periódica. Así he estado en contacto con los niños, el personal de los proyectos y el resto de beneficiarios. Además de haber conocido a mucha gente interesada en lo que hacemos, las visitas, teniendo el placer de explicarles nuestra labor.

¿Qué me llevo?
Creo haber vivido uno de los mejores momentos de Sonrisas de Bombay, cuando por fin nos dieron los papeles del RBI, gracias a los cuales pudimos alquilar nuestra propia oficina. La cansada tarea de buscar una, la ilusión de encontrarla, la emoción de ponerla a punto y las ganas de trabajar en la misma y crear una agradable rutina. Problemas con el visado, un rápido viaje a España para solucionarlo y vuelta a mi segundo (¿o primer?) hogar, Bombay. Las Navidades, la sobresaturación de trabajo en estas fechas, las carcajadas preparando nuestro propio Belén viviente en la oficina, las numerosas bromas en el descansillo, son recuerdos que no olvidaré.

Las horas pasadas con los niños, el chapurrear hindi para comunicarme con los más pequeños, las conversaciones con los profesores,… hasta las calurosas horas pasadas en el coche, el tráfico y los pitidos los recordaré con una sonrisa en la cara.
Me voy con el corazón encogido, pero sabiendo que mi estancia en India ha sido lo mejor que he hecho en mi vida. Ha pasado una etapa de mi vida, es hora de volver a casa, llevándome conmigo muchos nuevos amigos, experiencias inolvidables y sonrisas, muchas sonrisas.

¡Hasta siempre!
Fotografías: Shila Ganguly (Sonrisas de Bombay)